No more labels, s’il vous plait / No más etiquetas, per piacere

Let us face it: we are all citizens of the world and no “identity” label is big enough to describe us *

Pablo strikes a pose at the Eiffel Tower, Paris , France (1973) – photo taken by Magda

(Versión en español más abajo) I remember my dad as a man who could not be boxed in a particular identity. Somehow, the picture above appears to sustain that memory and, of course, I realize that memories are deeply flawed. And yet, this man was fully bilingual and had instrumental knowledge of three other languages. He could freely move in and between two worlds: a modern 20th century western country in South America and the ancient Middle Eastern country of his origins.  He was sensible to cultural differences and he, himself, was the descendant of an immigrant family. I had come to think of my dad as a pretty unique person. But I have been wrong all along: the more I open my eyes, I see more and more people who fit my dad’s profile, including me. The more I open my eyes, the more I realize that identity, understood as identification with a particular place on earth is nothing but a comforting fantasy, a security blanket, a short-sighted vision of life. Identity lives only in our imagination: the reality is that we are all citizens of the world and no label is big enough to describe us *

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Recuerdo que a mi papá era difícil encajonarlo en una identidad específica. La foto de arriba refuerza esa idea y, por supuesto, reconozco que los recuerdos pueden equivocarse. El hecho es que este hombre era completamente bilingüe y, encima, tenía un dominio instrumental de tres otros idiomas. Podía moverse libremente entre dos mundos: el de aquel país pujante suramericano del mundo occidental y el país antiguo de sus orígenes, allá en el medio oriente. Era sensible a diferencias culturales  y él mismo era descendiente de familia de inmigrantes. Siempre creí que mi papá era una persona muy peculiar pero me he equivocado: mientras más abro los ojos, más me doy cuenta que más y más personas se ajustan al perfil de mi padre, incluyéndome . Mientras más abro los ojos, más me doy cuenta que la identidad, entendida como la identificación con un lugar particular sobre el planeta tierra, no es más que una fantasía confortante, una muletilla, una visión miópica de la existencia. La identificación vive sólo en nuestra imaginación: la realidad es que todos somos ciudadanos del mundo y no hay etiqueta suficientemente grande para describirnos *

Longing for what used to be/ Queriendo lo que ya no es

What can a visitor of Cincinnati, Ohio, do in that city on a Wednesday afternoon?

Riverfront stadium, Ohio River and Cincinnati Skyline, Cincinnati (1991)

(Versión en español abajo) I watched a couple of REDS games at this stadium back in the early 90’s. Every city I have lived in has left a mark in my memory and my imagination and Cincinnati was no exception. In his late years, Luis Buñuel, the quintessential Spanish filmmaker of the 20th century, wrote that he saw absolutely no point in visiting cities he was not familiar with already.  Point in case, he asks: “What would I do in, say,  New Delhi at 3 in the afternoon?”. The cities we know live inside us: it is second nature for us to move around those places and enjoy ourselves predictably when out there.  And yet, modern metropolis do change at a vicious pace and it is nearly impossible to keep up with the changes. The stadium pictured above was demolished eleven years later after I took the photo. Now, what would I do in Cincinnati any given day at 3pm, if I were ever to visit it again?  *

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Llegué a ver un par de juego de los ROJOS en el estadio de la foto de arriba, a principios de los 90’s. Cada ciudad en la que he vivido deja una marca en mi memoria y mi imaginación y Cincinnati no fué la excepción.  En sus años finales, escribía Buñuel -el gran director de cine español del siglo veinte- que para él no hacía sentido emprender viajes a lugares nuevos. “Qué hago yo, digamos, en Nueva Delhi a las tres de la tarde?”pregunta el hombre para ilustrar su punto. Las ciudades que conocemos, viven dentro de nosotros: instintivamente nos movemos en ellas y las disfrutamos con gusto. Y, sin embargo, las metrópolis modernas van cambiando sus fachadas a una rapidez atroz y es casi imposible mantenerse al día con los cambios. El estadio de arriba fué demolido once años después de que tomé esta foto.  Ahora bién, dicho aquello…. si la fuera a visitar, que haría yo en Cincinnati a las 3 pm un día cualquiera? *

Cinema

Yes, most movies seek to entertain. Then there is Cinema, thankfully.

A replica of the robot from the film “Metropolis” by  Fritz Lang. LACMA museum, Los Angeles, California (2015)

Do you go to the movies to be entertained or to get your thinking neurons going? Growing  up in a western country and being a child of the 20th century, movies were an essential part of my modernity. It was a time when the immediacy of Netflix or the Internet did not exist.  It was a time when television screens were highly pixelated and in black-and-white. Actually getting your butt off the couch, going to the movie theater and watching images projected on a silver screen, in full definition, in total darkness and surrounded by complete strangers, was indeed quite an occasion. Sort of a revelation, I realized -after many movie outings and thanks to the eye opening influence of certain friends- that films can go and often do go beyond entertainment: they can be philosophical, they can awake feelings, they can teach us something or they can just be beautiful, the same way a flower or a mountain  can be beautiful.  Food for the soul, in other words. Only after this realization, can one truly love Cinema *

Version 2

 Piedmont movie theater, Piedmont, near Oakland (2015)

Vas al cine por mero entretenimiento o vas para reflexionar? Habiendo crecido en un país occidental y como buen hijo del siglo 20, las películas fueron parte esencial de mi moderninad. Era una época en la que no existía la inmediatez de Netflix o de la Internet. Era una época en la que la televisión venía a blanco y negro y una pantalla terriblemente pixelada. Así que mover el trasero y salir del mueble, llegarse hasta el teatro y ver la proyección de unas imágenes de alta definición sobre una pantallada plateada, en oscuridad total y rodeado de completo extraños , era per se todo un acontecimiento. Como en una revelación me di cuenta, después de muchas salidas al cine y bajo la influencia enriquecedora de ciertos amigos, que  las películas pueden ir más allá del entretenimiento: pueden ser filosóficas, pueden crear un estado de ánimo, pueden enseñarnos algo o quizás simplemente sean bellas de la misma manera que una flor o una montaña son bellas. En otras palabras: alimento para el espíritu. Solo después de reconocer esto es que podemos apreciar el cine de arte*

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Japanese movie poster from the 40’s. This clandestine picture was snapped at the National Film Center, Tokyo (2013)

Achtung! Achtung!

At the end of the day, all walls become ruble or, at best, a touristic destination and a testament to human stupidity

Brandenburg Gate, West Berlin, Germany (October 1987) – thanks to Fanny Acosta for the photo!

I was born right around the days the Berlin wall was built. For our generation -no matter your nationality-  the Berlin wall was very real, an inescapable fact of life. We grew up in a world that had walls and that was our natural habitat. And then, suddenly, one day in that Fall of 1989, the whole world watched on TV how West and East Berliners would come together at the wall, they would shake hands, they would hug, and they would dance in pure joy. The Berlin wall was not as solid as we thought it was. “Open this gate, Mr. Gorbachev, tear down this wall!” ran the speech. Now, within the span my own lifetime, calls for building a new wall have arisen. This new wall is meant to be even taller, longer and certainly more difficult to conquer. This wall is to divide the North from the South, not the East from the West. It is hard to believe that humanity has such a short memory span. No wall has ever succeeded to divide. No wall has ever succeeded to isolate.  At the end of the day, all walls become ruble or, at best, a touristic destination and a testament to human stupidity*

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Berlin citizens atop the Berlin Wall, Brandenburg Gate, November 10, 1989.  Photo credit: The Atlantic.

Yo nací alrededor de los días en que el muro de Berlín fué construído. Para los de mi generación -no importa la nacionalidad-  el muro de Berlín era una realidad, un hecho inescapable de nuestras vidas. Sí, crecimos en un mundo que tenía paredes y ese era nuestro habitat natural. Y entonces, de repente, un buen día en el otoño del 89, el mundo entero vió por televisión cómo los berlineses orientales y los berlineses occidentales se encontraron en la pared, cómo se dieron las manos, cómo se abrazaron y cómo bailaron de puro de contento.  La muralla de Berlin no fué, después de todo, ni tan sólida ni tan duradera como pensamos. “Abra estas puertas, Sr. Gorbachev, tumbe esta pared!” decía el discurso del momento. Ahora, aún dentro de los años de mi propia vida, algunas voces claman la construcción de una nueva muralla. Se supone que este nuevo muro va a ser más alto, más largo y, ciertamente, más difícil de conquistar. El nuevo muro es para dividir el Norte del Sur, no el Este del Oeste. Cuesta creer que la humanidad tenga un intervalo de memoria tan corto. Ninguna muralla ha logrado con éxito la división del hombre. Ninguna muralla ha logrado aislar a pueblos.  Al final, toda pared se convierte en ruinas o, en el mejor de los casos, en un destino turístico que sirve de testamento a la estupidez humana*

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With friendly company in West Berlin, West Germany (October 1987). Thanks Fanny Acosta for the nice shot!

The way to a man’s heart / El camino al corazón

Love and food may just be the same thing.

Magda & Pablo, Maiquetía, Vargas, Venezuela (circa 1962), anonymous photographer 

“The way to a man’s heart is through his stomach ” goes the line. And, let’s face it, the stomach is also the way  to a woman’s heart: that much I learned through the years. Both men and women love to be pampered and if someone else is doing the cooking for you, the person in question will likely gain  your affections. Romantic love and parental love nurture the other person, which is exactly what food does at the most elemental level. Strong liasons are born from a good meal together. Lifelong relationships and families are forged at the dinner table. There’s power in an “spaghetti alla bolognese”. There’s Eros in an artichoke, sweetheart! *

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El camino más expedito al corazón de un hombre pasa por el estómago. Y, sincerémonos, el estómago es también el camino más rapido al corazón de la mujer: eso lo terminé de aprender luego de todos estos años. Nos encanta ser mimados y si es otro el que cocina, seguro que ese otro conquistará nuestros afectos. El amor romántico y el amor de padres alimentan metaforicamente a la persona amada y la comida es la expresión tangible de esa alimentación. Los lazos más fuertes entre seres humanos nacen de una buena comida juntos. Relaciones sempiternas y familias enteras se forjan alrededor de la mesa a la hora de la cena. Hay poder escondido en unos espaguetis a la boloñesa.  Hay eroticismo en unas alcachofas, así es, mi corazón de melocotón! *

Rubaiyats / Las Rubaiatas

In the mid 80’s, I stumbled upon the “Rubayaits” by Omar Khayyam, a poet who lived in the 12th century Persia. These poems are not about love but they do speak of the transience of things – just what young passionate lovers need to hear. Thirty years later (and a waning passion), this little reading gem still rings true to me.

Esther sits in a restaurant, Vargas, Venezuela (January, 1987)

Aquí van unos versos prestados de las Rubaiatas:

"¡Amada mía!
¡Aproxímate,
para que más cerca de mi corazón
pulse tu corazon!

Te suplico,
en nombre 
de lo que hay de más íntimo 
en nuestras almas,
que no me rehuses tus encantos!
Quiero que toda te entregues
a mis caricias
¡y corones glorosiamente
nuestro amor!

Trae la botija de vino dorado.
Entrelazados
en el delirio de un amor sin fin,

bebámoslo,
antes que empiecen a modelar
otras botijas
con el barro del que fuimos hechos."

(de la traducción al castellano de Christovam de Camargo)

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Some other verses, now in English, from Edward FitzGerald's version:

"I sometimes think that never so red 
The Rose as where some buried Caesar bled; 
That every Hyacinth the Garden wears 
Dropt in its Lap from some once lovely Head. 

And this delightful Herb whose tender Green 
Fledges the River's Lip on which lean--- 
Ah, lean upon it lightly! for who knows 
From what once lovely Lip it springs unseen! 

Ah, my Beloved, fill the Cup that clears 
TO-DAY of past Regrets and future Fears--- 
To-morrow---Why, To-morrow I may be 
Myself with Yesterday's Seve'n Thousand Years." 

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Tick-tock goes the clock

“The essence of a human being is resistant to the passage of time. Our inner lives are eternal, which is to say that our spirits remain as youthful and vigorous as when we were in full bloom.” Love in the time of cholera. Gabriel García Márquez.

Union Station, downtown Los Angeles, California (2015)

“Where did all time go???” a question -and a complaint-  that plagues us, as we grow older. We like to think of time as something we can control and hold in our hands, some palpable stuff. When we are young, life consists of countless possibilities. So many open doors, so much time in our hands! But this world of our youth shrinks and shrinks at each tick of the clock. With ever sharper clarity, we realize that those possibilities are nothing but illusions. One and only one exit awaits us. Old age teaches us that each moment needs to be experienced as if it were an eternity. I still get the goosebumps when I remember the wall clock in the family house of our childhood years: each second clearly marked by the moving pendulum and the top of the hour loudly announced with the strike of the bell. A bold reminder that yet one more hour has passed  *

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Taki watches in a store vitrine, Avalon, Catalina Island, California (2015)