Curious Billboards / Curiosas Vallas Publicitarias 

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“Dear Elon: our ambition is mashi-mashi as yours”. Billboard near SpaceX, Crenshaw Boulevard, Los Angeles, California (2018)

(versión en castellano, abajo) Mostly used for product advertisement, billboards are seldom used to communicate a personal message, an individual’s thoughts, concerns or desires. In those rare instances, a billboard becomes a curiosity, a mutation that inevitably catches the eye. We humans are drawn to the unexpected.

Take, for example, the premise of the Oscar-nominee movie “Three Billboards in Ebbing, Missouri”.  In this story, billboards are used by a woman to express her anger and pain for the unsolved mystery of her child’s  murder. The billboards showcase questions, necessary but uncomfortable questions. Those questions create awareness among the community and with awareness there’s an implicit call for action. Action indeed ensues and thus we can say the billboards fulfilled a purpose. This is a fictional movie story but it was inspired in true events.

I remember, back in my younger years, a guy named Carlos M Estrada used to post non-political messages in a conspicuous billboard near Plaza Venezuela, Caracas. Those messages were directed to the general population. Mr. Estrada would come up with phrases crafted to stir up “deep thinking” among his fellow citizens. His phrases always had a moral and ethical overtone, and the intent was, again, to incite change. On his billboards, he would express thoughts such as: “don’t ask for a banana, go and plant your banana tree”.

I never met Mr. Estrada in person. I pictured him, though, as a hard working publicist whose only intention was to pass his nuggets of wisdom onto the next generations of Venezuelans. I couldn’t avoid but smiling when reading those billboards. I knew they were quite ineffective among the illiterate, those who could have actually benefited the most from Mr. Estrada’s well intended advice.

For communication to work, a couple of essential conditions need to happen. On one hand, the communicator must create a non-ambiguous message and deliver it. On the other hand, the the listener or the reader must be willing to receive the message and be able to understand it. If any of those two conditions is not met, the communication fails or is ineffective. This applies to billboards too, of course.

As I drive up north on Crenshaw Boulevard, near the 105 freeway, my attention gets caught in this intriguing billboard with a personal message. This one billboard is directed to none other than engineer Elon Musk, the founder and lead-designer of SpaceX. The ad was created by Groove X Inc, a Japanese robot maker. The message establishes a sense of complicity between the SpaceX and Groove X and a commonality of goals. It is also a call for action. Will the billboard succeed ? *

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Aún cuando su función primordial es la de publicitar productos o servicios, las vallas también son usadas para comunicar un mensaje personal. En esas raras ocasiones, la valla publicitaria se convierte en una curiosidad, suerte de mutación que invariablemente atrapa la atención. Después de todo, los seres humanos somos atraídos por la novedad.

Tome usted, por ejemplo, el caso de la película nominada para el premio Oscar “Tres anuncios en las afueras” (“Three Billboards in Ebbing, Missouri”).  En esta historia, los anuncios expresan la indignación de una mujer que desea resolver el misterio del asesinato de su joven hija. Los anuncios presentan tres preguntas necesarias y harto incómodas. Las preguntas despiertan un interés en la comunidad y con ese despertar se busca mover a la acción.  Efectivamente, las semillas caen en terreno fértil, comienzan a suceder cosas y con ello decimos que las vallas cumplieron con su propósito. La película “Tres Anuncios” es ficcional pero viene inspirada en eventos de la vida real.

Recuerdo que hace muchos años atrás, el Sr. Carlos M. Estrada firmaba unos anuncios publicitarios ubicados en los predios de Plaza Venezuela, Caracas. Las vallas publicitarias estaban dirigidas a despertar la conciencia de la población general. Con su carácter edificante, los anuncios pretendían educar a los caraqueños en elementos básicos de Moral y Cívica. La intención era motivar al cambio. Los anuncios consistían en frases llanas y simples como, por ejemplo: “No pidas cambúr. Ve y planta un árbol”.

Nunca conocí en persona al Sr. Estrada. Me lo imaginé como un publicista trabajador cuya única intención era la de pasar sus pepitas de sabiduría a la próxima generación de venezolanos. Al leer sus anuncios, sin embargo, no podía menos que sonreir: primero, por el carácter insorportablemente aleccionador de los mensajes y segundo, porque sabía que los mensajes en cuestión eran altamente inefectivos entre la población iliterada que era precisamente la que hubiera podido beneficiarse más de los consejos bien intencionados del Sr. Estrada. Hasta hace poco podían leerse artículos sobre la vida de Carlos M. Estrada en los archivos electrónicos del periódico venezolano “El Universal”.  Los artículos ya no están disponibles y fueron removidos por alguna oscura razón.

Para que la comunicación funcione, dos condiciones son esenciales. Por una parte, el comunicador debe confeccionar un mensaje inequívoco y presentarlo efectivamente. Por otra parte, el lector o el escucha debe no sólo tener la intención de jugar su rol de receptor sino también ser capaz de entender el mensaje. Si alguna de esas dos condiciones no está presente, la comunicación es ineficiente -en el mejor de los casos- y quizás sea un completo fracaso. Esto es válido también para las vallas publicitarias.

Mientras manejo por el Boulevard Crenshaw en Los Angeles, mi atención queda atrapada en una valla publicitaria que lleva un mensaje personal. El mensaje está dirigido a Elon Musk, el ingeniero fundador de SpaceX. El mensaje fue creado y pagado por Groove X Inc, una compañía japonesa que manufactura robots. El mensaje establece un sentido de complicidad entre las dos compañías y la manifestación de metas comunes. La valla en cuestión invita a actuar.  Tendrá éxito en su pretensión? *

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Recuerdas las vallas de Carlos M. Estrada? Qué decían algunas de sus frases?  Envíame tus comentarios!

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