Allure of Baseball / Lo atractivo del Beisbol

Wrigley Field, baseball stadium on a busy weekday afternoon in July Wrigley Field, a Chicago Cubs game, Chicago-IL (2009)

(This is a repost and expansion of the original May 2015 article. Versión en castellano, más abajo)

For the casual observer, baseball may not even seem like a sport: action is very sporadic and the game moves at a slow pace. Physical contact amongst players is minimal which might seem boring to fans of other sports. Yet, baseball stadiums in the U.S. remain well attended. In addition, the love for baseball has spread out to unlikely countries, like Japan. Why does baseball attract huge crowds and why has it maintained its popularity through the years despite its reputation of being a boring game?

There appears to be an universal appeal to a well structured game and baseball is certainly one. Starting with the geometric shapes on the playing field: the baseball diamond, the batter’s box, the home plate, the pitcher’s mound, the on-deck circle, the foul lines… the game is well organized in space. And it is well organized in time, also: it consists of nine innings, top and bottom, and in each inning there are three outs to be made. The rules are numerous but very well defined and every baseball fan knows them.

Then there is this obsession over “stats” which quantify how effectively players have performed. Due to the discrete, stop-and-go nature of the game, baseball generates a large number of stats. Serious baseball fans know how to interpret stats and how these can be used strategically to win games. Stats offer yet another avenue to enjoy the game.

As with actors in a theater, every player assumes a specific role or position. Pitcher, short-stop, catcher, outfielder, etc… everyone takes his place. All what is left is the contemplation of a Greek drama, as it unfolds over the course of nine innings. And drama awakens passions. Baseball fans are as boisterous and passionate as any other. They shout their lungs out when the batter hits the ball or when a player catches the ball in mid air. So much for a slow-pace, boring game*

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Para el observador casual, el béisbol no parece siquiera un deporte: la acción deportiva es esporádica y el juego avanza con lentitud. El contacto físico entre jugadores es mínimo, lo cual hace del béisbol un juego aburrido ante los ojos de los fanáticos de otros deportes. Sin embargo, los estadios beibolisticos en los Estados Unidos están casi siempre repletos. Más aún, el amor a este deporte se ha expandido a los confines de la tierra, a países tan improbables como el Japón. ¿Qué tiene el beisbol que atrae a las masas y por qué su popularidad se mantiene en el tiempo?

Pues bien, pareciera que los juegos altamente estructurados ofrecen un cierto atractivo universal. Y el béisbol es, ciertamente, un juego muy estructurado. Comenzando por las figuras geométricas que conforman el campo deportivo: el diamante beisbolístico, el plato, el montículo del pitcher, el círculo de espera, la línea de “foul”, la caja de bateo… el juego está muy bien organizado en el espacio. Y también está organizado en el tiempo: nueve “innings” cada uno con dos partes, y tres “outs” por inning que deben lograrse antes de avanzar al próximo. Las reglas en béisbol son numerosas pero cada fanático que se respete las conoce bien.

Tenemos además esta obsesión por las estadísticas de los jugadores, números que permiten evaluar matemáticamente el desempeño de los mismos. Dada a la naturaleza interrumpida del juego, el béisbol genera una cantidad numerosa de estadísticas. Los fanáticos más serios de este deporte saben cómo leer las estadísticas y saben que las mismas ofrecen información valiosa en el desarrollo de estrategias para ganar un juego. Las estadísticas beisbolisticas son una manera más para disfrutar y querer a este deporte.

Como actores de una obra de teatro, cada jugador adopta un rol en el campo. Pitcher, short-stop, catcher, outfielder, etc… cada quien se estaciona en un lugar. Lo que queda es la contemplación de una obra de teatro dramática. Y el drama despierta la pasión. Los fanáticos beisboleros son tan ruidosos y apasionados como los de cualquier otro deporte, cuidado sino más. Gritan desaforadamente cuando el bateador golpea la bola o cuando un jugador atrapa la pelota en el aire. Hasta ahí llega la idea de un juego sosegado y aburrido *

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