Avoid post-orgasmic stupor, son / Evita el estupor post-orgasmo, hijo

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4th of July firework display, Exposition Park, Los Angeles (2018)

Dear imaginary son,

Women are goddesses in disguise. Le donne!

In a male dominated world,  men attempt to hide this inconvenient truth. Thankfully, changes are underway and the status-quo will be quite different in a few decades from now. Not that a female-dominated world would be any better, mind you. But a more balanced world, where the forces of sky and earth complement and neutralize each other, is long overdue.

Women embody the female immortal. They are powerful beings, my son. Have you heard about the Amazons? Niente? Well, Amazons are not mythological characters, as some may say. These Amazons have a strong presence in this world. When a female talks about power or when she grabs it, she is just invoking the free, unbound spirit of the Amazons. See, all a woman has to do is move her hips and you are done. I really mean it, literally. A quick, sudden, unexpected hip movement and that is it. Ciao, bambino. Done. Finito! Capisci?

In comparison, we men pretty much look and behave like crawling, helpless creatures.

Here is the good news, though. We men too are gods in disguise. The only caveat is: we need to do some work to reveal our godliness. Yes, take courage bambino, there’s a path from wormy creatures to gods!

This laborious task starts with the male orgasm, my son. Yikes! I know you dont want to hear these things. Here it goes, anyways: avoid your orgasm, my son. I am not saying you must abstain from what birds and bees do on this earth, mío figlio. I am not saying that you should stop fantasizing about women when you are taking a shower. I am not saying that it is a sin to desire or to even act on desire. All I am advising you to do is to refrain from wasting and spreading your seed. This ejaculatory messiness is stupid. This uncontrolled convulsion is pointless. It diminishes you. It’s mediocre. It puts you to sleep the sleep of the little death, “la petite morte”. It weakens you and opens the door to diseases. It has the potential to leave your woman unsatisfied. So, unless you are seeking a child of your own, avoid your orgasms, my son. Make them infrequent, make them few and far between.

Only then, you can aspire to be an equal to your woman. Only then you can bring to light that god that lives inside you. Only then there is a chance to level the playing field. In the meantime, there’s work to do. Molto, molto lavoro, caro figlio *

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Querido hijo imaginario,

Las mujeres son diosas, disfrazadas. Le donne!

En un mundo dominado por los hombres, estos harán lo imposible por ocultar esa controvertida verdad. Afortunadamente, están ocurriendo cambios en el status-quo y el mundo será muy diferente de aquí a unas décadas. Ojo pelao: no es que un mundo dominado por las mujeres sea necesariamente mejor! Pero un mundo más balanceado, un mundo donde las fuerzas de cielo y tierra se complementen y se neutralicen sería benéfico para todos.

En las mujeres vive la esencia inmortal de lo femenino. Ellas poseen un poder incalculable. Has escuchado o leído sobre las Amazonas? Niente? Pues bien, las Amazonas no son simplemente unos personajes abstractos de la mitología griega. Las Amazonas tienen una presencia fuerte en el mundo actual. Cuando una mujer habla de poder o cuando toma el toro por los cachos, la mujer invoca el espíritu indomable y libre de las Amazonas. Nomás considera que lo único que tiene que hacer una mujer es quebrar las caderas y listo: estás frito. Un sólo movimiento rápido e inesperado de caderas es todo lo que toma. Ciao, bambino. Listo. Finito! Capisci?

En comparación, nosotros los hombres somos unas criaturas viles y lastimosas.

Pero no desesperes, que hay buenas noticias. Nosotros también somos dioses disfrazados de hombres. El único problema es que necesitamos trabajar para develar el dios que se esconde adentro. Anímate, bambino, hay un camino!

Esta ardua tarea comienza con tu orgasmo. ¡Ay! Si, yo sé que no quieres hablar de ello, pero igual, escucha. Evita tu orgasmo, en lo posible, hijo mío. No digo que te abstengas de aquello para lo cual venimos al mundo, mío figlio. No digo que abandones tus fantasías cuando estés en la ducha. No digo que sea pecado desear o ni siquiera actuar sobre el deseo. Lo único que te aconsejo es que te refrenes de esparcir tu semilla sin ton ni son. La locura eyaculatoria no lleva a nada bueno. Esa convulsión descontrolada no tienen sentido alguno. Te disminuye. Es mediocre. Te pone a dormir y a sufrir “la petite morte”. Te debilita y abre la puerta a enfermedades. Tiene el potencial de dejar a tu mujer insatisfecha. Así que si no planeas tener un hijo propio, evita tus orgasmos, en lo posible o hazlos infrecuentes.

Sólo entonces tienes un chance de alcanzar a tu mujer. Sólo entonces puedes traer a la luz a ese dios que vive escondido debajo de tu piel. Sólo entonces hay una oportunidad de igualdad. Mientras tanto, hay trabajo que hacer. Molto, molto lavoro, caro figlio *

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