Longing for what used to be/ Queriendo lo que ya no es

What can a visitor of Cincinnati, Ohio, do in that city on a Wednesday afternoon?

Riverfront stadium, Ohio River and Cincinnati Skyline, Cincinnati (1991)

(Versión en español abajo) I watched a couple of REDS games at this stadium back in the early 90’s. Every city I have lived in has left a mark in my memory and my imagination and Cincinnati was no exception. In his late years, Luis Buñuel, the quintessential Spanish filmmaker of the 20th century, wrote that he saw absolutely no point in visiting cities he was not familiar with already.  Point in case, he asks: “What would I do in, say,  New Delhi at 3 in the afternoon?”. The cities we know live inside us: it is second nature for us to move around those places and enjoy ourselves predictably when out there.  And yet, modern metropolis do change at a vicious pace and it is nearly impossible to keep up with the changes. The stadium pictured above was demolished eleven years later after I took the photo. Now, what would I do in Cincinnati any given day at 3pm, if I were ever to visit it again?  *

***===***===***===***===***===***===

Llegué a ver un par de juego de los ROJOS en el estadio de la foto de arriba, a principios de los 90’s. Cada ciudad en la que he vivido deja una marca en mi memoria y mi imaginación y Cincinnati no fué la excepción.  En sus años finales, escribía Buñuel -el gran director de cine español del siglo veinte- que para él no hacía sentido emprender viajes a lugares nuevos. “Qué hago yo, digamos, en Nueva Delhi a las tres de la tarde?”pregunta el hombre para ilustrar su punto. Las ciudades que conocemos, viven dentro de nosotros: instintivamente nos movemos en ellas y las disfrutamos con gusto. Y, sin embargo, las metrópolis modernas van cambiando sus fachadas a una rapidez atroz y es casi imposible mantenerse al día con los cambios. El estadio de arriba fué demolido once años después de que tomé esta foto.  Ahora bién, dicho aquello…. si la fuera a visitar, que haría yo en Cincinnati a las 3 pm un día cualquiera? *

Your team, our team / Su equipo, nuestro equipo

Your victories are our victories!. But make no mistakes: we don’t take your victories -or your defeats- too seriously.

“Il Galeone” Restaurant & Bar (Soccer’s  World Cup Final day) Av. El Libertador, Caracas, Venezuela (1994)

Dear Brazilian friends:  we are not a soccer powerhouse and we never (ever!) pretended to be one. Our national soccer team struggles to reach a consistent performance level. Do understand: we are a relatively small country, our population is approximately seven times smaller than your population. To top it off, our national sport is baseball, not soccer (blame it on the gringos!).  All of which does not preclude us to watch and enjoy soccer. Since ours is not a winning soccer national team (yet), years ago we collectively and spontaneously decided to cheer for another soccer team (that is: your team).  It all goes back to the 1970 World Cup held in Mexico. At that time, your team -and, especially, your exceptional player Pelé- captured the attention and the imagination of countless fans. Since then, your soccer victories became our victories and we celebrated those in the spirit of good old South American brotherhood. Wining is  just a good excuse to drink a few beers and have a good time, nothing else, really. When the Brazil soccer team loses a critical match (as it catastrophically  did back in 2014 against Germany) , well, we just turn a blind eye and don’t take your defeat too seriously. Your team, my team *

 

IMG_0013.jpg

“Il Galeone” Restaurant & Bar (Soccer’s  World Cup Final day) Av. El Libertador, Caracas (1994)

Estimados amigos brasileros: no somos una potencia futbolística y nunca (jamás!) prentendimos ser una. Nuestro equipo nacional de fútbol tiene dificultades para mantener un nivel futbolístico de altura. Somos un país pequeño en relación al suyo, nuestra población es siete veces más chica. Para rematar, nuestro deporte nacional no es el fútbol sino el beisbol (culpa de los gringos!). Nada de eso nos impide disfrutar del fútbol y mirarlo por televisión. Dado que nuestro equipo no es (todavía) un equipo ganador, decidimos colectiva y espontáneamente aupar a otro equipo nacional de éxito relativo, esto es, el equipo suyo. Todo comenzó con el mundial de fútbol de 1970 en México. En ese entonces, el equipo brasilero -y especialmente su jugador estrella “Pelé”- capturó la atención y la imaginación de numerosos fanáticos. De ahí en adelante, las victorias futbolísticas de Brasil son nuestras victorias y las celebramos en el espíritu de hermandad latinoamericana. En realidad, el fútbol no es más que una excusa para tomarse unas cervecitas y pasarla bien. Cuando Brasil pierde un juego crítico (como lo hizo catastróficamente en el 2014 contra Alemania), nos hacemos los locos y nos tomamos la  derrota a la ligera. Su equipo, nuestro equipo *

Baseball rituals / Rituales beibolísticos

“Rituals are the formulas by which harmony is restored” – Terry Tempest William

A Mega Church crowd? No, just people gathered to watch a Cubs game at Wrigley Field, Chicago-Illinois (2009)

(English version follows below) Un juego de pelota sirve para satisfacer la necesidad colectiva de rituales. En ese sentido, acudir a un estadio de beisbol es similar a visitar una iglesia cristiana durante la celebración semanal de la misa, y perdone el lector cristiano la comparación. Los rituales comprenden una secuencia trillada y harto conocida de eventos, una repetición ad nauseam de las misma acciones familiares y los mismos gestos. En general, conocemos  lo que transpirará en un juego de pelota mucho antes de que comience. Sabemos las reglas, estamos seguros que habrá bateadores “ponchados”, disfrutaremos de “jits”, “doblepleis”y quizás hasta de un “jonrón” o dos. El sólo hecho de conocer el juego nos hace partícipes del ritual.  Cuando los fanáticos del beisbol de grandes ligas se paran de sus asientos en el séptimo inning para cantar “Take me out to the ballgame”, recuerdo a los feligreses que cantan al unísono un Aleluya durante la misa. Pensándolo bien, el beisbol es verdaderamente una experiencia religiosa *

ATT_Park_SF

 

ATT Baseball Park, Giants vs Rockies, San Francisco, California (2016)

At the root of it, baseball games seeks to satisfy a collective need of rituals. Rituals are the same stuff that attracts Christians to church during Sunday mass celebrations, just to name an example. Rituals encompass a trite and well known sequence of events, a repetition ad nauseam of the same familiar actions and gestures. In general, we know well what will transpire in a baseball game even before it starts. We know the rules of the game, we know batters will strike out, there will be hits, double-plays, perhaps a home-run or two. Just knowing -if nothing else- makes us participants of the ritual. As baseball fans stand up from their seats, stretch and start singing the traditional “Take me out to the ball game”, I can’t help but to remember those church goers singing the Alleluia during mass celebrations. Baseball is, come to think about it, a truly religious experience *

Unpretentious barbecue restaurant / Carne asada sin pretensiones

Nothing like an old-fashion bbq joint for democratic, honest-food enjoyment. There is a lot of satisfaction to be had in unpretentious restaurants.

Honest barbecue place

Arthur Bryant’s bbq, Kansas City, Missouri, USA (2006). En Roma, como hacen los romanos. Y en Kansas City, Missouri? En Kansas City se impone una visita a un tugurio de carne asada. Por ejemplo, Arthur Bryant’s,  un restaurante para ir con hambre y sin muchos miramientos, ideal para un almuerzo antes de ver un juego de beisbol de los Reales.  La comida honesta, sin aspavientos ni pretensiones, otorga una experiencia democrática. Aquí comparten mesas los que compran en gradas o en primera fila, los que vienen en BMW’s o los que llegan en Ford.  Se come con gusto, rápido y sabroso; la sobremesa es corta o inexistente, recogemos nuestros platos y nos retiramos para dar espacio a los próximos comensales. Las poses relajadas de los tres mosqueteros arriba fueron capturadas en foto por la Sra. Lisbeth Coiman *

***===***===***===***===***===***===

In Rome, do like the Romans do. How about in Kansas City, Missouri? In Kansas City… well, a visit to a BBQ joint is a must!  You gotta be hungry when going to Arthur Bryant’s , an ideal stop before any of the Royal’s games. Here the food is honest, unpretentious, without a fuss, and it is a truly democratic experience. Tables are shared by those who buy tickets for the bleachers and those who have front row seats, those who come driving BMW’s and those who drove Fords. You eat voraciously, quickly and deliciously; table talk is short or almost nonexistent.  We collect the dishes, tidy up and leave room for the next group of guests. The relaxed pose of the three musketeers above, was captured in picture by Ms. Lisbeth Coiman *

Allure of Baseball / Lo atractivo del Beisbol

Wrigley Field, a Chicago Cubs game, Chicago-IL (2009)

(English follows below) Qué tiene el beisbol que atrae a las masas? Para los fanáticos de otros deportes, el beisbol puede parecer lento y aburrido. Lo que no saben es que el atractivo del beisbol radica en su geometría y -precisamente- en su ritmo sosegado.   Geometría por aquello del diamante beisbolístico, el plato, el montículo del pitcher, el círculo de espera, la línea de “foul”, la caja de bateo… Ciertamente, hay acción en un juego de beisbol, pero ocurre infrecuentemente. El contacto físico casi no existe. El flujo del juego se interrumpe a cada rato. Es difícil pensar que estas cosas animen a la gente. Y sin embargo, lo hacen. Lo he visto: la gente grita y se abraza tras un batazo y los fuegos artificiales explotan al final del juego. En ciertos estadios, llueve cerveza.

====================================================================================

What is it in baseball that attracts huge crowds? To the fans of other sports, baseball seems slow and boring. Those fans are unaware that the allure of baseball lies in its geometry and -precisely- in its life-like pace. The baseball diamond, the batter’s box, the home plate, the pitcher’s mound, the on-deck circle, the foul line…  In baseball, action does occur but it is infrequent and spotty. Physical contact is minimal.  The flow of the game is often interrupted. It is hard to think that such things excite people. But they do. I have seen it: people cheer and hug each other when the batter hits the ball and fireworks explode when the game is over. In some venues, it rains beer.

Radio days / Días de radio

Here, my brother and I are testing the radio for the first time. Unbeknownst to us, we were about to get hooked on those Venezuelan baseball radio broadcasts.

Caracas, Montalbán (Christmas 1974)

“Días de Radio” no el sentido sugerido por la aquella película de  Woody Allen : nuestra generación fue la generación de la televisión. Aún así no deja de maravillarme que, como niño, una radio era un regalo de Navidad perfectamente bueno. La radio escupía ruidos y notas de baja fidelidad y, sin embargo, había algo poderoso encerrado en esa caja: un mundo de posibilidades sin límite. Aquí estamos mi hermano y yo, probando la radio. Sin saberlo, dentro de poco nos haríamos adictos a aquellas transmisiones radiales de beisbol venezolano. Mi hermano, un Caraquista nato, preferiría a Delio Amado León y Radio Rumbos. Yo, un Magallanero fehaciente, escogería a Felo Ramírez y Radio Continente. Cierta rivalidad beisbolística había nacido. Crédito fotográfico: Pablo J Badra

==================================================================================

“Radio Days” not in the sense of that Woody Allen’s film, of course: ours was more of a TV generation. Yet, it amazes me that, as a child, I lived in a time when radio sets would still make for perfectly acceptable Christmas presents.  The radio speaker would spit noisy, low-fi sounds, yet, there was something powerful about that box: it opened up possibilities. Here, my brother and I are testing the radio for the first time. Unbeknownst to us, we were about to get hooked on those Venezuelan baseball radio broadcasts. He, a natural born “Caraquista”, would choose Delio Amado León and Radio Rumbos programming. I, a die-hard”Magallanero”,  would prefer Felo Ramírez and Radio Continente programming. A baseball rivalry was born. Photo credit: Pablo J. Badra