Books & Bookstores / Libros y librerías

How about pausing from your daily frenzy?. Read a book! Better than watching TV or browsing the Internet.

Books in a bookcase at “The Last Bookstore”, downtown Los Angeles (2016)

(versión en español abajo) In this era of information super-highways and the immediacy of data access, books may seem like a thing of the past. The act of fully reading -not just skimming through- a book from page one to the very last page may be construed by most as a waste of time and a boring enterprise. And yet, contrary to experts predictions , books and bookstores have somehow survived the Internet years. By taking in the carefully crafted work of an author, some of us are able to slow down the frenzy of this schizophrenic world of ours, a world that divides our attention infinitesimally every time. I have been a ghostly inhabitant of bookstores and libraries during most of my adult years. I confess, they make for great hangout spots. Coupled with a cup of coffee, a trip to a bookstore is an uplifting experience, much better than browsing the Internet*

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Pablo reads “Harry Potter”, Ponca City, Oklahoma (circa 2005)

En esta era de super autopistas informáticas y de la inmediatez en el acceso a la Internet, los libros parecen dinosaurios de un pasado lejano.  El acto de leer un libro, de cabo a rabo (no simplemente hojearlo) es considerado por muchos hoy en día como una pérdida de tiempo y una promesa de aburrimiento sin límites. Sin embargo, en franca oposición a predicciones de expertos en el tema, los libros y las librerías han sobrevivido todos estos años de Internet. Al absorber el cuidadoso trabajo de un autor de libro, burlamos el desenfreno que caracteriza este mundo esquizofrénico en el que estamos sumergidos, un mundo que divide nuestra atención una y otra vez en pedacitos infinetesimales. Confieso que he sido y sigo siendo un habitante fantasmagórico de librerías y bibliotecas. Añado, además, un secreto:  estos lugares son perfectos para pasar un rato agradable. Con la compañía de una taza de café y con el olor de la tinta fresca y las páginas nuevas, el espíritu se regocija *

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With Liz in “Full Circle” Bookstore, Oklahoma City, Oklahoma (2012) – photo by Henry

Cafe Du Monde, 1991

New Orleans by the Mississippi. New Orleans during Mardi Gras. And then, of course, the beloved Cafe Du Monde!

With Elizabeth at “Cafe Du Monde”, Jackson Square, New Orleans (Mardi Gras, 1991) – photo by Juan García

(Versión en español, abajo) . New Orleans by the Mississippi:  not a Disney-magic kind of place, thank goodness, and yet quiet otherworldly. A lone saxophone sings its musical notes. New Orleans during Mardi Gras: flying colorful beads, unending parades of Krewes and dubious characters walking down the French Quarter.  And then there is coffee and the fresh “beignets” that go with it. Add  the company of traveling friends. What else can you ask for?  New Orleans by sunset, danger rises with the full moon, cold beams of lunar light spread over the Mississippi river. “Café Au Lait” comes first, yes, but then comes Jazz, beer, whiskey and liquor.  And more Jazz and more Blues and more spinning heads. It is late already and there is no need to sleep. A walk by the riverside clears the mind and enlightens the spirit. We do the Moonwalk, as so many other passerby’s. It is morning in New Orleans (already!) and what better way to start off the day than with another “Au Lait” at the beloved Cafe Du Monde?  *

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A traditional “Coffee and Chicory” product, Cafe Du Monde brand, a gift that made its way to Rolling Hills Estates, California  in 2016.

Nueva Orleans -cerca del Mississippi-  no es un lugar mágico en el sentido de los reinos de Disney (gracias a Dios) y, sin embargo, es una ciudad que pertenece a otra dimensión. Un saxofón solitario canta sus notas al aire. Nueva Orleans en Mardi Gras: collares de cuentas de colores vuelan, interminables desfiles de comparsas, personajes dudosos transitan las calles del “French Quarter”.  Café y “beignets”, como siempre, y la compañía de amigos viajeros. Qué más puede pedirse?  Nueva Orleans a la puesta de sol: el peligro se eleva con la luna llena naciente y con los fríos rayos selenitas que se esparcen sobre el Mississippi.  Al principio, “Café Au Lait”, pero luego viene el Jazz, el whiskey y licores varios. Y más Jazz, y “Blues” y cuerpos mareados y cabezas dentro de inodoros anónimos. Es tarde ya, pero no hay que dormir. Un paseo por la ribera aclara la mente y eleva el espíritu desde las catacumbas. Hacemos el “Moonwalk”, como tantos otros viandantes.   Ya es de día en Nueva Orleans y qué mejor manera de iniciarlo que con otro “Au Lait” en el bienamado “Café du Monde”? *

 

 

Shift of focus / Cambio de foco

7th St., Downtown Los Angeles (2015) (English version follows below). Cafeína y pastelería son sólo excusas para explorar esta ciudad-isla. Caminar por el Centro de Los Angeles es como caminar por el Centro de Caracas. Un tufo de orina prevalece en cada rincón, una horda de menesterosos puebla las calles y se respira peligro y basura por doquier. Sin embargo, al cambiar el foco de atención y voltear la cara hacia los lados aparecen, de la nada, las líneas ordenadas y las figuras geométricas de un edificio magnífico. Los Angeles está minada con joyitas arquitectónicas. Es cuestión de abrir los ojos y darse cuenta. En el orden se esconde la semilla del caos y en el caos, como ya vemos, está la semilla del orden*

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The search  of caffeine and pastries is just an excuse to explore the city. In many ways, walking Los Angeles downtown is like walking Caracas downtown. A stench of urine pervades at every turn, a hord of homeless people populates the streets and danger is in the air. However, a shift of focus, turning your face up instead of down and, suddenly, the orderly lines and geometric figures of a magnificent building appear from nowhere.  A number of precious little architectural jewels live in Los Angeles. It is a question of opening the eyes and noticing. In order hides the seed of chaos and in chaos, as we have just seen, lies the seed of order*

Lost art of whistling / El arte perdido de silbar

Gran Café de Sabana Grande, Caracas, Venezuela (October, 1991)

(English text follows) Dígame usted: cuándo fué la última vez que ha escuchado a alguien silbar? Es un hábito en camino de extinción….  Por ejemplo, recuerdo a Dagoberto (no es su nombre real), el mesonero estrella del Gran Café. En medio del caos urbano del Gran Cafe,  Dagoberto ofrecía una sonrisa rápida y un servicio entusiasta. Su silbar era terapia instantánea y un antídoto contra pensamientos negativos.  Se olvidaba uno, así, de los perros callejeros, de los rateros al acecho y del humo denso de los carros. Y se concentraba uno a lo que vino… a tomarse un café y a mirar a los caraqueños en su perpetuo deambular por el bulevar.

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Let’s be honest: when was the last time you heard someone whistling? Sadly, it is a habit that tends to die… Dagoberto (not his real name) was the star waiter of Gran Café. In the midst of Gran Café’s urban chaos, Dagoberto was a smiling face and enthusiastic man.  His whistling was instant therapy and an antidote against negative thoughts. One would then forget the stray dogs, the pickpockets and the dense smoke emanated by cars nearby. And one would then concentrate on the issue at hand… drinking coffee and watching Caraqueños in their perennial ritual of walking the boulevard.