One more sunset / Una puesta de sol más

Sundown at “El Camellón”,  Santa Marta, Colombia (1993)

(English version follows below) Mientras transito por la iconica “Sunset Boulevard” de Los Ángeles, se me ocurre que las puestas de sol son los “fuegos artificiales” de la naturaleza. A los seres humanos nos atrae la belleza transitoria de un sol poniente de maneras que escapan al raciocinio y al entendimiento. Y, en realidad, qué es lo que hay que entender? Probablemente nada.  Simplemente nos embarga este impulso irracional de sacar la cámara fotográfica y de capturar una imagen que ya ha sido capturada millones de veces antes. Contemplamos el sol dorado con devoción y, una vez que este sol desaparece, continuamos con nuestras vidas como si nada hubiese ocurrido. Pero, en efecto, algo ha cambiado y no pensamos mucho al respecto: ahora tenemos una puesta de sol menos que contemplar *

 

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Crepuscular clouds,  Caracas, Venezuela (1993)

 

Sunset in Torrance Beach, Los Angeles, California (2016)

The setting sun as seen from Torrance Beach, Torrance, California (2016)

As I travel  Los Angeles’ iconic “Sunset Boulevard” westward, it occurs to me that sunsets are nature’s fireworks display. Humans are drawn to the transient beauty of a setting sun in ways that escape understanding. But what is there to be understood? Probably nothing. We just feel this irrational impulse to take the camera out and capture an image that has already been captured millions and millions of times before.  We contemplate the golden sun in silence and then, once it is gone, we go on with our lives as if nothing happened. But something did happened: we have one less sunset to watch! *

 

Crowds everywhere / Muchedumbres en todas partes 

Crowds: hordes of people with a mysterious, often opaque, way of self organization.

Chinatown’s Summer Nights event, Los Angeles (2016)

(English version follows below) Cuando me sumerjo en la energía de una multitud, ronda la pregunta: de dónde surge toda esta vitalidad? Más aún: cómo es que sentimos toda esta energía humana, en primer lugar?  Las multitudes electrifican, reverberan, gritan, observan, bailan, cantan al unísono. Las multitudes se mueven coordinadamente de formas y maneras impredecibles. La multitud va más allá de una simple aritmética: una multitud no suma ni multiplica sino que exponencia. Es fácil perderse en la multitud y es aún más fácil incorporarse a su tejido. Basta con dejarse llevar y seguir la dirección de las masas *

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As we dwell in the energy of a crowd, a natural question arises: where does all of this vibrancy come from?  A more interesting question would perhaps be: how is it that we can feel that human energy in the first place? Crowds electrify, reverberate, scream, watch together, dance and sing along. Crowds move organically in unsuspected ways. Crowds are much more than simple arithmetic, crowds don’t add nor they multiply, they exponentiate. It is easy to get lost in a crowd and even easier to become part of its fabric. You just let yourself go and follow the lead of the masses  *

Dance me to the end of love/ Baila conmigo hasta el fin del amor

No matter what, nobody can take away the dances you have had!

Salsa dancers, LACMA Latin Jazz concert series, Los Angeles, California (2016)

(English version follows below) Según el filósofo y escritor Alan Watts, el propósito de bailar radica simplemente en el placer de moverse con tu pareja al ritmo de la música, alegremente y sin meta específica. Con el baile, no buscamos ocupar un punto particular en el salón de baile. Sabemos que comenzamos en, digamos, el punto “A” pero no sabemos -ni nos importa un bledo- donde estaremos cuando la música se acabe. El propósito de bailar no va más allá del baile per se! De manera similar, el propósito de esta existencia terrenal no es hacer dinero, ni volverse famoso ni siquiera salvar al mundo. El propósito de la vida es simplemente vivir. Semejante tautología suena harto trivial, pero la realidad es que a la mayoría de nosotros se nos pasa el punto.  Y cuando la música finalmente se detiene, digan lo que digan, nadie podrá quitarte lo bailao *

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The purpose of a dance -asks  philosopher and writer Alan Watts- is nothing but to move rhythmically with your partner to the sound of music, joyfully and aimlessly.  With a dance, we don’t target a particular spot in the room. We start our dance at -say- point “A” but we don’t know and we don’t care where we are going to be when the music stops. The whole point of the dance is to dance!  In a similar fashion, the whole purpose of our earthly existence isn’t to make money, become someone famous or even save the world. The whole purpose of life is to live! Such a tautology may sound fairly trivial but the fact of the matter is most of us miss that very basic point. And when the music finally stops, no matter what, nobody can take away the dances we have had*

 

In total awe and wonder / En admiración total

“Ocean, n. A body of water occupying about two-thirds of a world made for man — who has no gills.”
― Ambrose Bierce.

The Pacific Ocean, Palos Verdes Peninsula, Los Angeles, California (2016)

Apenas se asomaba el carro fuera del segundo túnel de la autopista Caracas-La Guaira, el mar Caribe aparecía en toda su gloria. Los niños saltábamos en los asientos de pura emoción y coreábamos al unísono: “Ya llegamos!, Ya llegamos!, Ya llegamos!”. Sabíamos que la visión del mar azul escondía la promesa de una playa y de muchas horas de diversión al sol. Esa emoción de ver el mar -como si fuése por primera vez- aún vive en mi luego de tantos años y de tantos kilómetros de por medio. Quizás la emoción ha transmutado en una suerte de reverencia y ahora contemplo el océano en total admiración. No hay nada como un océano para poner mis asuntos mundanos en la perspectiva correcta. Ante esa masa de agua fenomenal, todos mis problemas se muestran minúsculos, mis preocupaciones se vuelven risibles y mis planes aparecen como ejercicios futiles. El mero tamaño del océano me impone un completo silencio*

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As soon as the car came out of that second tunnel in the highway from Caracas to La Guaira, the Caribbean Sea would appear before our eyes, in all its glory. Every time then, the kids would jump up and down in our seats in excitement and start chanting in unison: “Ya llegamos!, Ya llegamos!, Ya llegamos!…” (We have arrived!).  We kids knew that the mere sight of the blue sea hid the promise of a beach and countless hours of fun time. That excitement of seeing the sea -as if for the first time- has not faded away and remains with me through the years and the miles and miles away from my home country. Perhaps that excitement transmuted into reverence and now I watch an ocean in total awe and wonder. There is nothing like an ocean to put worldly things in real perspective. Before that huge body of water, all my problems are so minuscule, all my worries become so petty, all my planning seems so futile. The sheer size of the ocean is enough to hush me*

Sources of consciousness / Focos de consciencia

Humans are the most ordinary and prevalent creatures walking on earth. Yet, each one of us is a source of consciousness and consciousness is no little thing. After all, we are the entire universe looking back at itself.

 

Getty Villa, Amphitheater, Malibu, Los Angeles (2014)

(English version follows below) Los humanos somos las criaturas más ordinarias y prevalentes que caminan sobre la tierra. A pesar de que cada uno de nosotros se cree especial y único, la realidad es que no somos sino una recurrente manifestación de la naturaleza, accidentes temporales que caminan en dos patas, meros reflejos de millones de otros iguales a nosotros. Aun así, cada uno de nosotros es una fuente de la que brota la consciencia y la consciencia no es poco decir. Una larga y  compleja historia evolucionaria está detrás de cada uno de esos focos de consciencia. Asi que antes de deprimirnos por los números mil millonarios de nuestros congéneres, maravillémonos por la existencia de la consciencia. Es notable esto de que el universo entero se mire de vuelta a si mismo *

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Humans are the most ordinary and prevalent creatures walking on earth. Despite that each one of us feels and thinks of himself as “special” and “unique”, we are nothing but recurrent manifestations of nature, temporary accidents walking on two legs, mere reflections of thousands of millions of other similar dudes. Yet, each one of us is a source of consciousness and consciousness is no little thing. A long and convoluted evolutionary history backs up each one of these sources of consciousness. So, before we plunge into the depression of numbers, let us marvel at the wonders of consciousness. The entire universe looking back at itself is no little feat *

City Lights / Luces de la Ciudad

City lights, neon lights, electric billboards… fascinating stuff! The perfect overture to a night of sound and deep sleep.

Felix The Cat, Felix Chevrolet Car Dealer, Figueroa St, near Downtown Los Angeles (2014)

(English version follows below). Cuando el sol se pone, la ciudad -cualquier ciudad- se transforma en un ente sobrenatural. Las luces de la ciudad encandilan a veces, otras veces nos hipnotizan y siempre nos revelan un mundo insospechado. Recuerdo bien esos paseos que papá organizaba improvisadamente cualquier noche de semana. Invitaba a la esposa,  los hijos -y a veces a los primos- al Chevrolet Impala color crema. De nochecita viajábamos entonces del Paraíso a Chacao sólo para admirar las numerosas vallas de neón brillante en la Avenida Francisco de Miranda. Era la Caracas de los sesenta y las vallas eléctricas eran una novedad. Con todo y los años, aún hoy el neón me cautiva. Las luces de la ciudad hacen de preámbulo mágico para una noche de sueño profundo.

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At dawn, the city -any city, really- changes into a supernatural entity. City lights blind us sometimes, they mesmerize us other times and always open the door to a world unsuspected.  I remember well those nightly outings organized by father at the drop of a hat. He would invite the wife, the children and sometimes our cousins to come inside the Chevy Impala. In the evening we would then travel from El Paraíso to Chacao only to admire the numerous neon signs in Avenida Francisco de Miranda. It was the sixties and electric billboards were still a novelty in Caracas. After all these years, neon still fascinate me. City lights are the perfect overture to a night of sound and deep sleep.