The way to a man’s heart / El camino al corazón

Love and food may just be the same thing.

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Magda & Pablo, Maiquetía, Vargas, Venezuela (circa 1962), anonymous photographer 

“The way to a man’s heart is through his stomach ” goes the line. And, let’s face it, the stomach is also the way  to a woman’s heart: that much I learned through the years. Both men and women love to be pampered and if someone else is doing the cooking for you, the person in question will likely gain  your affections. Romantic love and parental love nurture the other person, which is exactly what food does at the most elemental level. Strong liasons are born from a good meal together. Lifelong relationships and families are forged at the dinner table. There’s power in an “spaghetti alla bolognese”. There’s Eros in an artichoke, sweetheart! *

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El camino más expedito al corazón de un hombre pasa por el estómago. Y, sincerémonos, el estómago es también el camino más rapido al corazón de la mujer: eso lo terminé de aprender luego de todos estos años. Nos encanta ser mimados y si es otro el que cocina, seguro que ese otro conquistará nuestros afectos. El amor romántico y el amor de padres alimentan metaforicamente a la persona amada y la comida es la expresión tangible de esa alimentación. Los lazos más fuertes entre seres humanos nacen de una buena comida juntos. Relaciones sempiternas y familias enteras se forjan alrededor de la mesa a la hora de la cena. Hay poder escondido en unos espaguetis a la boloñesa.  Hay eroticismo en unas alcachofas, así es, mi corazón de melocotón! *

Now you see it, now you don’t / Ahora lo ves, ahora no

Life is nothing but a seemingly never ending sequence of farewells and welcomes. Just like a phenomenal magic trick. Now you see a person, now you don’t.

Looking up with a cell phone in hand, El Segundo beach, near LAX airport, Los Angeles (2016)

(English version follows below) Un adios (temporal?) al esposo en la mañana. Un encuentro trivial con el colega de trabajo. Otro más en la oficina se retira y los compañeros le auguran felicidad en los años dorados. Recibes contento en el aeropuerto a esa hermana del alma que hace siglos que no ves, esta tarde soleada.  Despedimos al hijo que va a estudiar a una universidad ubicada en el trasero del mundo. Un viejo amigo de la infancia se manifiesta en Facebook. Una prima da a luz a una hermosa bebé. Un tío muy querido deja de existir y ahora qué?  Fulanito de tal, trabajador ejemplar él, renunció a su trabajo hoy y se muda de ciudad, se muda de Estado, se muda de país con su familia. Lloramos el amor disuelto, ese que era para toda la vida y encontramos otro amor, ahora sí!, hasta que la muerte nos separe, dizque. Mañana, vamos al aeropuerto de Maiquetía, porque emigramos a España!  La vida, queridos amigos, es una sucesión interminable de encuentros y despedidas. Ahora lo ves, ahora no lo ves!*

 

Maiquetia

I am siting right between my parents, my uncle René by my side, my cousin Tino (standing) and my aunt Denise first from right to left… getting ready to welcome international family visitors at Maiquetía Airport (early 1960’s, author unknown).

“See you later”, you say to your wife when she leaves for work this morning. You have a casual conversation with your office co-worker whom you met during coffee break. Yet another guy is retiring and his co-workers are wishing him the best during the golden years. You go to the airport to welcome your dear sister, whom you have not seen in years, this sunny afternoon.  You bid farewell to that son who is starting college and goes to live in a town in the end of the world. An old high school pal says “hi” in Facebook. Hey, your cousin just gave birth to a beautiful baby-girl, you’ve got to see her!  A beloved uncle passed away and now what? This guy, a hard working guy, just quits his job today and he moves with his family to another city, another state, another country. You cry over the love of your life, which is not the love of your life anymore and then, this time around, you find the love of your life, but will it be?. Tomorrow, we are heading to the airport, because we are moving to Spain, yes, sir!  Life, dear friends, is nothing but a seemingly never ending sequence of comings and goings. Now you see it, now you don’t!*

Savings Account Book / Libreta de Ahorro

A small action can go a long way. My grandpa taught me about savings and the power of delayed gratification.

 

Abuelo Constantino, Maiquetía near Plaza El Cristo, Venezuela (circa 1963). Photo credit: unknown photographer!

El abuelo Constantino, comerciante exitoso y de sólidos principios,  regalaba dinero en efectivo a sus nietos con ocasión de las Navidades, cumpleaños, etc. Pero a diferencia de otros abuelos, Constantino no regalaba el dinero en un sobre con tarjetita y asunto olvidado. No señor! Constantino recorría la milla adicional, literalmente. Recuerdo una vez, cuando yo tenía más o menos doce años, que el abuelo me llevó de la mano a un banco. Caminando por las aceras del Paraíso, Constantino conversaba animadamente sobre las virtudes del ahorro. Y así, me ví yo ante una taquilla bancaria imponente. En aquel tiempo, los bancos aún olían a madera y a tinta fresca y una transacción bancaria llevaba un peso específico considerable. El abuelo se dirigió entonces a un empleado encorbatado y pidió abrir una cuenta de ahorro a mi nombre, usando el dinero de mi regalo de Navidad como depósito. Yo observaba todo aquello boquiabierto. “Ya verás cómo crece con los intereses” me dijo con un guiño, mientras me entregaba la libreta.  Años después entendí que aquel regalo de Navidad no era el dinero per se, sino algo más importante: la libreta de ahorro. El abuelo me enseñaba así el poder de  la gratificación postergada *

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Grandfather Constantino, a successful businessman of solid values, used to give his grandchildren money for Christmas or Birthdays. But this grandpa would not just put the money inside an envelope and a card, no sir. He would go the extra mile -literally- to make the gift special. I remember once, when I was about 12 years old, that he took me by the hand and we walked together to a bank. As we were walking through “El Paraiso” neighborhood, Constantino would explain the virtues of saving money. In no time, I saw myself before this imposing bank counter. I could smell wood and fresh ink. Back in those days, a bank transaction carried gravitas in itself. My grandpa addressed then a bank teller -who wore suit and tie- and he asked the man to open a savings account under my name. Shortly after, my Christmas monetary gift was used as a bank deposit in this newly opened account. I observed all that, speechless. “You’ll see how interests will make the account grow overtime”, he said as he winked at me and gave me the savings account book. Years later, I came to understand that abuelo’s Christmas gift was not the money per se, but the savings account booklet. Grandpa thus taught me the power of delayed gratification *

Midnight Clown / Payaso de Medianoche

A kids’ Mardi Gras party, somewhere in Vargas, Venezuela (1963). (English version follows below). Otra linda foto tomada por Pablo José. Aquí estamos varios de los primogénitos de las familias que vivían cerca de la Plaza Lourdes y El Cristo de Maiquetía. Eran los comienzos de lo que terminaría por convertirse en una gran familia de primos. Sin duda, vivimos una infancia protegida y feliz, cerca de las playas del Litoral de Vargas y la brisa marina de los trópicos.  Amiguitos nunca faltaron, qué suerte tuvimos!  La foto me gusta porque atrapa un momento cándido de la fiesta de disfraces. Nadie posa. Una mano anónima intenta -afotunadamente, sin éxito- arrancar una sonrisa falsa a mi pobre prima. El gesto reaparecería en una foto que tomé muchos años después.  El payasito se ve bastante simpático… pero, mucho ojo con los payasos!  Cambian de apariencia en un tris. Jocosos primero y diabólicos después. A nadie le gustaría, por ejemplo, toparse con un payaso caminando en la calle, después de la medianoche*

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This is yet another iconic shot by Pablo José. Here we are, the first-born children of those families living near and around Plaza Lourdes and El Cristo, Maiquetía, Venezuela. This was the beginning of what would eventually turn into a big family of cousins. Ours was, undoubtedly, a protected and happy childhood, as we lived near the beach and enjoyed the seaside breeze of the tropics. We were always surrounded by little friends, so lucky we were… I just love this picture because it captures a candid moment in the midst of that costume party. Nobody is posing for the camera. An anonymous hand attempts to bring a fake smile out of the face of my poor cousin: thankfully, with no success. An almost identical gesture would reappear in a photo I took many years later. The little clown seems like a nice fellow… but watch out for those clowns!  They are the archetypical shape shifters. Nice & laughing one minute, diabolical the next. Nobody wants to bump into a clown walking down the street, after midnight*

Venice, East & West / Venecia, Este y Oeste

Venice canals, Venice, Italy (1960) (English text follows below). Esta foto de mi joven mamá, captura un momento en su paso por Venecia, allá por el año de 1960. Era un viaje que eventualmente la llevaría a su nueva vida en la otra Venecia, la “Pequeña Venecia”, ese país al norte de Suramérica. La foto es simbólica porque Venecia (Italia) es una ciudad que mira hacia al Este y al Oeste al mismo tiempo, una verdadera encrucijada de caminos marinos.  Atrás quedaba el mundo conocido y comfortable de Alepo, Siria, con la familia y amigas de toda su vida, el kibbe nayyeh, la calidez del idioma árabe y la arquitectura milenaria de uno de los sitios culturalmente más ricos del mundo.  Adelante, un mundo novedoso e intrigante, próspero y ebullente, una nueva familia y amigas, reina pepiadas y cachapas, boleros para bailar, playas incomparables, más kibbe nayyeh, Raúl Amundaray,  el hermoso idioma Castellano y las bellas noches de Maiquetía. En la cabeza de una inmigrante caben dos y hasta tres mundos e igual número de idiomas. Nomás por eso merecen una gran admiración. Esta linda imágen en blanco y negro, en formato de diapositiva, fué tomada por mi papá*

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This picture of my young mother captures a moment during her brief stay in Venice back in 1960. She was in a middle of a trip that would eventually take her to a new life in the other Venice, “Little Venice” (Venezuela) that tropical country in the northern part of South America. She had just left behind the known and comfortable world of Aleppo, Syria, all her family and life-long friends, the tasty kibbe nayyeh, the warmth of the arabic mother tongue, the awe inspiring architecture of one the culturally richest cities in the world. In front of her, a new and intriguing world, prosperous and vibrant, a new family and new friends, countless “arepas” and “cachapas”, Caribbean boleros for dancing nites, exotic beaches, even more kibbe nayyeh, soap operas, the magnificence of the Spanish language and the beautiful nights of Maiquetía. See, in the head of an immigrant, two or three culturally different worlds can co-exist; not to mention the two or three languages. Only for that, they deserve great admiration. This lovely black and white picture on slide film was taken by my own dad*